La Semana del Vino Cruceño nos regaló momentos verdaderamente especiales, consolidándose como una de las celebraciones vitivinícolas más importantes de nuestra región. Durante este mágico encuentro, la pasión de nuestros productores, el carácter único de la tierra y los imponentes paisajes de los Valles Cruceños se unieron para demostrar el gran nivel del vino de altura boliviano.
Nuestra participación fue un viaje de sensaciones inolvidables:
Sabor y Tradición: Compartimos mesas de maridaje, catas exclusivas y el orgullo de ver crecer nuestra cultura enológica junto a apasionados del vino.
Encuentros Especiales: El festival no solo fue una vitrina para mostrar la excelencia de nuestras etiquetas, sino también un espacio para conectar con historias, amigos y la promesa de futuras cosechas.
Un Brindis al Atardecer: Disfrutar de una copa con la vista panorámica de los viñedos y las montañas de Samaipata fue, sin duda, uno de los momentos cumbres que atesoraremos de esta edición.





